“Sean eternos los laureles que supimos conseguir, coronados de gloria vivamos o juremos con gloria morir”. Así versa nuestro himno, luego de sufrir muchas variaciones a lo largo de los años, hoy se entona como todos lo conocen.
Se puede advertir en los albores de la Independencia, cómo se fue configurando una literatura encargada de difundir el entusiasmo por la causa revolucionaria, los triunfos obtenidos contra el enemigo, el sentimiento patriótico.
Fueron Vicente López y Planes y Blas Parera, quienes asumieron la responsabilidad histórica, más que literaria, de plasmar letra y música –respectivamente- de la obra que diera origen al Himno Nacional Argentino.
En relación al lugar donde el Himno Nacional fue cantado por primera vez, según la tradición, tuvo su estreno en la casa de Mariquita Sánchez de Thompson, una dama de la sociedad porteña de la época, común anfitriona de concurridos eventos sociales y veladas musicales. También, creen que el debut de la obra fue el 25 de mayo de 1813 en la Plaza de la Victoria, al pie de la Pirámide de Mayo, cantada por los alumnos de la escuelita del maestro Rufino Sánchez. Además, afirman que el mismo día, por la noche, se entonó en el Coliseo Provisional.
El título de nuestra canción sufrió algunas alteraciones y cambios a través del tiempo. En 1813 se lo llamó «Marcha Patriótica», luego «Canción Patriótica Nacional», y más tarde se lo conoció como «Canción Patriótica». Una copia de 1847 lo tituló como «Himno Nacional Argentino», denominación que recibe en la actualidad.
Junto con la bandera, la escarapela y el escudo, nuestro Himno Nacional integra el conjunto de símbolos patrios con el que nos sentimos identificados y unidos como argentinos.
Estos emblemas, son sagrados, irradian no sólo la sugestión religiosa del culto patriótico, cuya llama debe mantenerse viva, sobre todo en los países de inmigración como el nuestro, sino también, evocan los memorables acontecimientos de nuestra historia y las glorias que la tradición recuerda a través de los tiempos, para hacer «eternos los laureles que supimos conseguir”.
Que nuestro Himno Nacional Argentino se haga presente en el imaginario colectivo, ocupando ese espacio de privilegio en nuestra cultura nacional siempre
