Su trato amable, cordial y respetuoso, sumado a su permanente cercanía con la gente, dejan una huella profunda en quienes han comparten diariamente con él la fe y la vida cotidiana.
Insistente predicador del Evangelio y de la Doctrina Social de la Iglesia.
Anuncia la Buena Noticia con convicción, claridad y compromiso, alentando siempre a construir una sociedad más justa, fraterna y solidaria.
Su particular estilo correntino, marcado por un hablar lento y pausado, por silencios que invitan a la reflexión y por afirmaciones contundentes que llegan al corazón, constituye una característica inconfundible de su ministerio.
Hoy damos gracias a Dios por estos cuarenta años de sacerdocio fecundo, por su testimonio de fidelidad, por su servicio generoso y por su compromiso con una Iglesia de comunión, participación y misión.
Que el Señor siga bendiciendo abundantemente su ministerio y que María Santísima y San Antonio en su día lo acompañe siempre en su misión evangelizadora.
¡Feliz 40° aniversario sacerdotal, padre Rubén Cattay!
