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A seis meses del cierre de Alal, ex trabajadores siguen sin cobrar sus indemnizaciones y advierten sobre el impacto social

Los ex delegados gremiales David González y Luis Gianotti afirmaron que la situación de los más de 240 despedidos de la planta de Goya continúa sin cambios significativos. Si bien comenzará un esquema de pagos dispuesto por la Justicia, consideran que los montos son insuficientes y mantienen la incertidumbre sobre el futuro del proceso concursal.
“Uno que tenga más o menos 20 años va a cobrar 300 mil pesos, cada tres meses, a partir de octubre. Y el que tiene menos años, va a cobrar menos plata todavía. Es un monto muy bajo”, sostuvieron en RADIO POWER los ex trabajadores de la textil.
A seis meses del cierre de la planta textil Alal en Goya, que dejó sin empleo a más de 240 trabajadores, los ex delegados gremiales David González y Luis Gianotti aseguraron que la realidad de las familias afectadas continúa siendo crítica.
Aunque la Justicia (en el juzgado de Reconquista donde se tramita la causa) ordenó el inicio de un esquema de pagos parciales de las indemnizaciones, sostienen que los montos representan apenas entre el 1% y el 2% de lo que corresponde legalmente a cada empleado y no alcanzan para aliviar la difícil situación económica que atraviesan.
Durante una entrevista en el programa “Haciendo Camino” de Radio Power, González explicó que las planillas confeccionadas por la empresa, por disposición de los síndicos que intervienen en la causa judicial radicada en Reconquista, prevén pagos trimestrales que, en algunos casos, rondarían los 300 mil pesos para trabajadores con más de 20 años de antigüedad.
«Es un monto muy bajo. Para mi opinión, es nada. Pero por lo menos se ve un movimiento», expresó.
LA INCERTIDUMBRE CONTINÚA
Según indicaron los ex representantes de los trabajadores, el primer desembolso recién se concretaría hacia fines de octubre y la modalidad de pago se extendería hasta abril de 2027, fecha en la que vencería el concurso preventivo de la empresa.
Luis Gianotti explicó que, llegado ese momento, la Justicia deberá resolver si la firma cumple con el compromiso de abonar el 50% de las indemnizaciones o si el proceso judicial vuelve a extenderse. «Vos sabés cómo es la Justicia, es muy lenta. Veremos qué pasos seguir en estos meses», manifestó.
Por su parte, González reconoció que existe escepticismo entre los despedidos. «Uno ya espera lo peor. Ojalá no sea así, pero lamentablemente estamos curados de espanto”, sostuvo el ex trabajador de la textil Alal.
CONSECUENCIAS ECONÓMICAS Y DE SALUD
Ambos ex delegados coincidieron en que el impacto del cierre de Alal va mucho más allá de la pérdida del empleo. Señalaron que numerosos ex trabajadores continúan sin conseguir una fuente laboral estable, especialmente quienes superan los 50 años, mientras otros sobreviven gracias a pequeños comercios familiares, changas o la ayuda de sus allegados.
También remarcaron las consecuencias sobre la salud física y mental de los despedidos. «Empieza por la salud mental y después pasa a lo físico», señaló Gianotti, mientras González recordó casos de trabajadores que sufrieron problemas cardíacos, depresión e incluso un accidente cerebrovascular (ACV) tras perder su empleo.
EL RECLAMO CONTINÚA
Los entrevistados explicaron que las manifestaciones disminuyeron con el paso de los meses debido a las dificultades económicas y de salud que enfrentan muchos ex empleados, aunque aseguraron que las movilizaciones continuarán de manera pacífica.
González destacó que nunca recurrieron a hechos de violencia durante las protestas y rechazó las críticas recibidas. «Siempre fueron manifestaciones pacíficas. Nunca hicimos perjuicios, eso lo puede testimoniar la Policía y los periodistas que cubrían nuestras movilizaciones”, aseveró González.
AYUDA OFICIAL Y PROYECTOS PARA SALIR ADELANTE
Los ex trabajadores señalaron que dejó de entregarse la asistencia alimentaria que recibían meses atrás, aunque continúa vigente el beneficio de exención en el pago de la energía eléctrica otorgado por el Gobierno provincial.
Asimismo, destacaron que algunos despedidos pudieron acceder al programa municipal de microemprendimientos, mediante el cual obtuvieron herramientas o equipamiento para iniciar actividades comerciales o de servicios.
Sin embargo, remarcaron que esas iniciativas representan apenas un alivio frente a una problemática de gran magnitud, que también repercute sobre la economía de toda la ciudad. «Esto impactó en todo el comercio de Goya. De un día para otro desapareció una enorme inyección de dinero que movía la economía local», sostuvo González.
UNA ESPERA QUE AÚN NO TERMINA
Mientras aguardan el inicio de los pagos y la evolución de la causa judicial, los ex trabajadores sostienen que continuarán reclamando por el cobro íntegro de las indemnizaciones.
“Ojalá Dios quiera nuestro reclamo tenga respuesta por el bien de todos nuestros compañeros y como yo siempre digo, los chicos es lo que más duele, nosotros somos grandes, pero por ahí los chicos son los que no entienden cuando ya cuesta para un plato de comida, por ahí hay, y por ahí no hay para cena. Yo conté el caso de un compañero que se iba a comprar pororó para darle de cenar a sus hijas. Y es muy triste eso, muy triste”, cerró David Gonzalez.

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