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Advierten que la sequia del Paraná “todavía no se ha decla­rado fuertemente» y se acentuará en otubre

El subgerente de Sistemas de Información y Alerta Hi­drológico del Instituto Na­cional del Agua (INA), Juan Borús, advirtió ayer que “es­tamos en una situación muy mala” por la bajante históri­ca del río Paraná y remarcó que “todavía no se ha decla­rado fuertemente”.

Con relación a la inédita bajante que presenta el río Paraná, que podría superar en los próximos meses la marca histórica de hace 77 años, Borús afirmó que “es­tamos en una situación muy mala con una perspectiva de estar un poquito peor inclu­sive”.

“Es un escenario tan es­pecial esto que estamos viviendo que no tiene mu­cha comparación con los últimos 80 años, con lo cual eso dificulta mucho la ta­rea de mirar para adelante y hacer un pronóstico por­que la cuenca ha cambiado tremendamente”, sostuvo el funcionario en declaracio­nes a TN.

Con respecto a las pers­pectivas climáticas, Borús advirtió que “todavía la bajante no se ha declarado fuertemente, falta que se declare por dos razones: pri­mero porque hubo algunas lluvias sobre la cuenca del Iguazú recientemente que mejoran, entre comillas, la situación y, por otro lado, Brasil tiene todavía algunas reservas en los embalses de la alta cuenca y del río Iguazú, y ha des­cargado parte de esas re­servas de manera tal que el caudal que entra al terri­torio argentino todavía no es tan bajo como lo que hu­biésemos esperado”. En este sentido, indicó que la solu­ción sería “esperar a que se normalicen las lluvias”, pero indicó que por el momento no se avizora la normaliza­ción de las precipitaciones. Por otro lado, respecto a las consecuencias de la bajante, el ingeniero explicó que “el impacto que provoca hoy una bajante como esta es mucho mayor del que pro­vocó la marca histórica de 1944”.

Y al respecto precisó: “Ar­gentina es cada vez más Pa­raná-dependiente, y afecta la navegación, la fauna ícti­ca, las tomas de agua, no so­lamente en cantidad de agua sino en calidad también”. “La fauna íctica está siendo fuertemente afectada, pero no tanto por los niveles ba­jos sino por la persistencia de la situación, que no tiene visos de terminar y pone en jaque a todas las actividades que tienen que ver con la pesca”, agregó.

Por último, sostuvo que la situación actual de la cuen­ca del Paraná es “la mani­festación más evidente del cambio climático en nuestra región”. “Significa estar muy cerca de los extremos, por mucho o por poco, por baja­das o por crecidas con mu­cha frecuencia, por lo cual todo nuestro aparataje y todas las herramientas que tenemos para trabajar con el Paraná tienen que estar adaptadas a los dos extre­mos”, añadió

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