El obispo de Goya, monseñor Adolfo Canecín, presidió la misa en la catedral de Goya ayer a las 20 y alentó a tener en cuenta el mensaje del papa Francisco.
«No podemos esperar -afirmó en su mensaje para la jornada- a que llamen a nuestra puerta, es urgente que vayamos nosotros a encontrarlos en sus casas, en los hospitales y en las residencias asistenciales, en las calles y en los rincones oscuros donde a veces se esconden, en los centros de refugio y acogida. Es importante entender cómo se sienten, qué perciben y qué deseos tienen en el corazón», afirmaron desde el arzobispado de Goya.
Para ello, el santo padre urge a abordar «un enfoque diferente de la pobreza, un reto que los gobiernos y las instituciones mundiales deben afrontar con un modelo social previsor, capaz de responder a las nuevas formas de pobreza que afectan al mundo y que marcarán las próximas décadas de forma decisiva», enfatizaron.
«Si se margina a los pobres, como si fueran los culpables de su condición, entonces -alerta- el concepto mismo de democracia se pone en crisis y toda política social se vuelve un fracaso».
