El magíster en Ecología Acuática y docente de la Unne Juan José Neiff, analizó las señales climáticas en el Pacífico Ecuatorial. Según advirtió, las altas temperaturas del mar sugieren la llegada de un «Niño fuerte» que podría alcanzar su mayor intensidad durante el próximo verano, afectando la producción, la infraestructura y el ecosistema local.
Tras un análisis de las condiciones oceánicas y atmosféricas, el ecólogo Juan José Neiff confirmó que se ha constatado, durante más de un mes, un aumento significativo de la temperatura en el Pacífico Ecuatorial, la zona de control que define el clima en nuestra región.
Neiff explicó en Radio Sudamericana que este fenómeno no es aislado, sino que se enmarca en una tendencia global. «Este super niño puede venir con bastante agua, por lo que se registra la temperatura y por lo que se ve la zona ecuatorial y porqué 35 fuentes de pronósticos que tiene la Universidad de Columbia le dan un valor de niño fuerte a partir de la primavera nuestra, eso significa que irá creciendo y lo vamos a tener durante el verano, quizas con mas efecto en la zona nuestra».
Aunque el fenómeno de El Niño ocurre cíclicamente cada dos a siete años, el especialista recordó que el último evento de magnitud fue en 2016. El experto recordó los antecedentes históricos para dimensionar lo que podría enfrentar Corrientes y la región:
- 1982-1983: Un fenómeno que duró tres años.
- 1997-1998: Un evento que elevó el agua a nueve metros en el puerto local y duró dos años aproximadamente.
«Esto tiene implicancias directas por el desborde de los ríos, que no alcanzan a ser evacuados, sumado a las lluvias locales que producen anegamientos en campos, con un impacto negativo directo en la agricultura y el turismo», advirtió Neiff.
Naturaleza vs. Sistemas Humanos
El ecólogo hizo hincapié en la capacidad de adaptación. Mientras que los ecosistemas están preparados, como los sauces que resisten inundaciones o los animales que se trasladan, el sistema productivo humano es mucho más vulnerable.
«El humano tendrá un fuerte impacto porque, si no pueden trasladar a su ganado a tiempo, tendrán pérdidas fuertes. El tema es cómo gestionar un fenómeno que a veces trasciende la capacidad de los sistemas humanos para absorberlos», reflexionó.
¿Se puede cuantificar la intensidad?
Neiff fue cauto al explicar que, si bien se sabe que viene «con mucha agua», no se puede cuantificar con precisión estadística exacta cuánto lloverá. «Todo depende de cuánto dure el sobrecalentamiento del mar y cuánta energía entregue el sol. Es una variable que cambia en el tiempo y por eso hay que estar alerta a los boletines oficiales».
Respecto a la variabilidad climática, el especialista aclaró que, aunque se hable de cambio climático, la región ya se encuentra en una franja subtropical de enorme variabilidad, con amplitudes térmicas de hasta 18 grados y extremos que van desde heladas invernales hasta los 43 °C en verano.
La importancia de la previsión
Finalmente, Juan José Neiff hizo un llamado a la acción y a la atención de las autoridades y productores. «Si estamos pendientes de las inundaciones, las podemos precaver con 15 días o hasta un mes de antelación para saber el nivel de agua que tendremos. El humano debe tener en cuenta cómo funcionan los sistemas naturales», concluyó.
