El sábado, la Casa de Cultura se vistió de fiesta entre poesía, melodías y recuerdos en el marco de la presentación del libro “A mi recordada Maruchas”, obra literaria escrita por Carlos Alberto Encina, “Yatai” o “Coco” como lo conocen sus amigos.
Dicho evento fue realizado en conjunto entre SADE filial Goya y la Municipalidad a través de la Dirección de Cultura. El mismo fue declarado de interés cultural por la citada Dirección.
Los poemas del libro versan sobre insondables vivencias del autor, rescatando figuras significativas con quienes compartió momentos tan especiales como por ejemplo el abogado y escritor, Saturnino Muniagurria.
El acontecimiento cultural se desarrolló en el Patio de las Palmeras. En primer lugar, el Director de Cultura Manuel Lito Zampar agradeció a los presentes el apoyo a esta presentación, y luego al presidente de la SADE Goya, Felipe Farqhuarson. Además, se explayó sobre la figura del autor y su participación dentro de la SADE.
Miguel Alberto Tomasella leyó a modo de prólogo su escrito resaltando el valor de la amistad con el autor.
Cabe destacar que casi todos sus escritos tienen música de chamamé ya consagrados que fueron interpretados por distintos grupos musicales. Dicho análisis fue acompañado musicalmente por Orlando Ortiz y César “Tuky” Ortiz, más el recitador Héctor Cardenal Urdampilleta.
La lectura de la obra estuvo a cargo de Lourdes “Yiyi” Lacava Vilas; el profesor de guaraní Fabián Machuca Olivieri y Manuel Zampar. Una de sus hijas se encargó de agradecer a quienes hicieron posible está presentación del libro y destacar la hombría de bien de su padre.
Cómo broche de oro y antes de la firma de los ejemplares, el autor “Yatay” Encina ejecutó su acordeón de dos hileras acompañado primeramente por Orlando Ortiz en guitarra y posteriormente la nota emotiva de la noche: Daniel Vilas, quien se encontraba en compañía de su hermano Hugo, en representación de Vilas Comercial S.A., empresa en la que se desempeñó como empleado por más de 60 años, pidió acompañar a Coco en un tema dado que él fue quién le enseñó a tocar la guitarra cuando apenas tenía 12 años. Las lágrimas y los aplausos al final de la ejecución se hicieron sentir dando un final emotivo a la velada.
