El responsable de custodiar los tres palos del equipo argentino tuvo su Mundial consagratorio. Ante Francia, se puso el traje de héroe, sacó una pelota de gol sobre el final y contuvo un penal.
Emiliano Dibu Martínez, el héroe de Argentina campeona del mundo, debutó hace poco más de un año y medio en el Seleccionado y, a fuerza de confianza, una fuerte personalidad y actuaciones sobresalientes se convirtió en el arquero que todo equipo ganador necesita para llegar a la gloria.
A los 30 años y casi la mitad de su vida en Europa, el marplatense cumplió el sueño de ganar la Copa del Mundo y el deseo que tenía cuando se sumó a la Selección: «Ser campeón por Messi».
El Dibu ya había conseguido el reconocimiento en la Copa América 2021, pero, con el título del Mundo en Qatar 2022, su nombre quedará grabado como uno de los protagonistas de la tercera estrella para el fútbol argentino.
Su atajada sobre el final del partido contra Australia en octavos de final y los dos penales en cuartos ante Países Bajos serán recordados por años por los hinchas que ya lo tenían como uno de los preferidos.
Su Mundial, para el que se preparó como nunca, arrancó con un golpazo ante Arabia Saudita. A partir de México fueron todas finales y cerró la fase de grupos con dos vallas invictas.
En octavos de final, contra Australia apareció, después del 2 a 0 a favor, recibió un inesperado gol tras un remate desde afuera del área que se desvió en Enzo Fernández.
En el séptimo minuto de descuento se hizo gigante para achicar el remate de Garang Kuol y salvar el arco argentino del empate que hubiese llevado el partido a la prórroga.
En cuartos de final apareció su figura en el máximo esplendor. Después del baldazo de agua congelada que significó el gol del empate Países Bajos en el décimo minuto de adición, el Seleccionado estuvo cerca de ganarlo en la prórroga pero finalmente se llegó a la definición por penales.
Y ahí el Dibu brilló. Les atajó los dos primeros remates a los neerlandeses y encaminó la sufrida clasificación albiceleste a una nueva semifinal del Mundo.
En semifinales volvió a terminar con el arco en cero.
«Me van a tener que matar para meter un gol», le gritó a sus compañeros en el túnel del vestuario.
El Dibu cumplió con creces su deseo porque fue el arquero que todo campeón necesita.
