La jornada, que inició con un momento de animación alrededor de las 17:30 h, tuvo uno de sus puntos culminantes en la celebración Eucarística. La misa fue presidida por el obispo diocesano, Monseñor Adolfo Ramón Canecin, y concelebrada por el Padre Carlos Enríquez Gutiérrez, misionero de la familia de misión en Nigeria del Movimiento Hogares Nuevos, obra de Cristo.
En su homilía, monseñor Canecin destacó la importancia del matrimonio cristiano como el modelo del verdadero amor entre el hombre y la mujer, un amor que «los capacita para dar vida, a imagen de Dios» y a vivir el Evangelio en respuesta a los problemas de hoy.
Invito a ser «peregrinos de esperanza» en el contexto del año jubilar porque «la esperanza no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado (Romanos 5:5) » y profundizó «El Espíritu Santo es el don de Dios a la Iglesia y a cada cristiano. Él es quien hace presente y sensible el amor de Dios en nuestra vida».
Previo a la misa, los niños de la Infancia y Adolescencia Misionera (IAM) tuvieron una significativa presentación.
Participaron delegaciones de los departamentos de Mercedes, Lavalle, Sauce, Monte Caseros, Curuzú Cuatiá, Mocoretá, Esquina y Goya.
El Encuentro culminó con una cena fraternal, dejando en cada familia el compromiso fortalecido de vivir el Evangelio y ser testigo de Cristo en medio del mundo. –
