Con fotos y videos que se volvieron virales, productores hortícolas mostraron esta semana otra consecuencia de la crisis económica del país. Prefieren dar de comer hortalizas a la hacienda antes que pagar los costos de traslado hasta el Mercado Central.
Hasta la semana pasada, producir un cajón de tomates en el cordón hortícola de Lavalle costaba 8 dólares y se podía comercializar a 500 pesos; con un margen de ganancia de menos de 100 pesos para el productor. Con la disparada del dólar blue de los últimos días, la producción «no tiene precios y aunque hoy se pudo vender un cajón en el Mercado Central a 800 pesos, se cortó la venta porque no hay gente, queda mercadería. Tenemos una recesión galopante», describió José Soto, productor de Lavalle y presidente de la Sociedad Rural de esa localidad.
Ante un panorama «angustiante», el referente describió lo que desde hace algunos días puede verse en redes sociales a través de fotografías y videos que se fueron compartiendo miles de veces: los productores donan sus tomates y hortalizas a instituciones como comedores y geriátricos, o bien terminan dándole de comer a las vacas y a los cerdos para ahorrarse el costo de alimentos para la hacienda y no desperdiciar el fruto de varios meses de trabajo e inversión.
«A nadie le gusta trabajar para después tirar lo que produce. Pero estamos acorralados, pasando penurias. Muchos de nosotros estamos endeudados en dólares», explicó Soto.
«Aun trabajando, podríamos salirnos del esquema
productivo. Muchos estamos totalmente endeudados y con gran preocupación» JOSÉ SOTO
SOCIEDAD RURAL DE LAVALLE
A las dificultades para abastecerse de combustible, de conseguir insumos importados y a la escalada del dólar en los últimos días, se le sumó a los productores hortícolas del departamento de Lavalle la caída de granizo del pasado 15 de julio; una contingencia meteorológica que destruyó parte de los tendaleros de la zona.
Y la fuerte caída en el consumo, que también se hace sentir en los grandes centros de abastecimiento como el Mercado Central de Buenos Aires -principal destino de la producción hortícola de Corrientes- llegó para golpear con más dureza al sector en los últimos días.
«Es un momento muy difícil el que atraviesa el país y eso también alcanza al sector productivo», argumentó Soto, en tanto que lamentó «los altibajos que vamos pasando.
Lamentablemente, aun trabajando, podríamos salirnos del esquema productivo. Muchos estamos totalmente endeudados y con una gran preocupación», sostuvo.
Por el contrario, rescató como un beneficio la «credibilidad que mantenemos al vivir en un pueblo: nos conocemos con los dueños de la estación de servicio, de la ferretería y las agroveterinarias y ellos son los que nos sostienen el crédito. Pero a esos créditos hay que pagarlos. Necesitamos de esa credibilidad para que no se rompa la cadena», advirtió.
«Aunque la esperanza es lo último que se pierde, necesitamos que la dirigencia política quiera un poquito más a la Argentina», disparó el presidente de la Sociedad Rural, en reclamo de medidas que ayuden a descomprimir la situación «asfixiante» en la que se encuentran.
«Al final, los que pagan los platos rotos son los productores y los consumidores finales», opinó.
«Hoy en el Mercado Central se pudo vender el cajón de tomates a 800 pesos, pero suspendieron las compras porque hay una recesión galopante. Está quedando la mercadería en el piso, porque no hay ventas ni gente. Los productores que tenemos ganadería estamos desvistiendo a un santo para vestir a otro», graficó.
En medio de ese panorama, Soto comentó que la tormenta con caída de granizo que afectó al sur de la provincia el pasado 15 de julio también causó estragos en gran parte de la zona productiva hortícola.
«En Colonia San José, el 90 por ciento de los productores perdieron casi la totalidad de sus carpas. Nos reunimos luego en un establecimiento, donde finalmente redactamos un petitorio», relató.
El documento fue presentado al intendente de Cruz de los Milagros, para que -por su intermedio- se pueda presentar al Gobierno provincial el pedido de ayuda para financiar la adquisición de insumos que permitan recuperar los daños.
«Siempre estamos expuestos a factores meteorológicos, los productores sabemos eso, pero es un momento muy complicado. No queremos subsidios, pero sí el respaldo para poder volver a comprar lo que se necesita para reparar los tendaleros. De otro modo, lo que queda para cosechar en los próximos meses se podría terminar perdiendo al pudrirse por las lluvias», explicó Soto.
«Vemos países en mejores condiciones que el nuestro y nos da mucha pena e impotencia, porque creemos que tenemos todas las condiciones para salir adelante. Vemos también peleas absurdas por el poder, que nos llevan a ningún lugar. Es un embudo donde nos estamos asfixiando todos. Pedimos a los políticos que tengan sensatez, cordura y sobre todo, mucho diálogo», enfatizó el productor.
