Luego de tres meses sin modificaciones, YPF decidió finalmente volver a aumentar los precios de sus combustibles en un 7,5 % promedio, aunque el impacto se vio reflejado de manera más fuerte en las naftas que en el diésel. La medida se dio luego de varios reclamos por parte de los estacioneros, que reclamaban la necesidad de una actualización argumentando un margen de rentabilidad muy escaso y la necesidad de recuperar ganancias con respecto a los valores que se manejan tanto en el ámbito mayorista como en el mercado internacional.
Como es habitual, luego de que la petrolera nacional elevó sus precios también lo hicieron el resto de las empresas, entre ellas Shell, la segunda con mayor presencia en el mercado nacional y en Corrientes en particular.
Corrientes
Con los nuevos precios en las pizarras, YPF vende en la ciudad la súper a $ 144,70 el litro, la premium a $ 176,20 y el diésel a $ 155,30 y $ 210,60, dependiendo del grado de refinamiento en este caso.
Por su parte, los precios de Shell siguen siendo más altos, aunque continúa habiendo diferencia de valores entre las bocas de expendio de la misma bandera, algo que se desvirtuó este año luego de bastante tiempo de paridad. YPF sigue siendo la única que, dentro de la ciudad, tiene los precios igualados, pero las otras marcas varían de acuerdo con la estación donde se cargue.
Más allá de estas diferencias, los precios de Shell aumentaron en un porcentaje similar. Por eso, ahora las gasolineras de esta marca venden el litro de nafta súper a $ 148,50; la premium, a $ 173,70; el gasoil normal, a $ 172,50 y el más refinado, a $ 220,50. Por su parte, la petrolera Puma tiene la súper a $ 143 y la premium, a $ 176.
El aumento tiene una mayor incidencia en las naftas ya que llega a ser del 8,5 % aproximadamente, mientras que en el diésel es de alrededor del 6 %. Esto se da porque transcurrió más tiempo desde el último ajuste de las naftas, mientras que el gasoil tuvo algunos incrementos que llegaron incluso a rozar el 20 % debido a la escasez que sufrió el país durante un par de meses.
Justamente, con el nivel de stock todavía como una problemática latente, YPF expresó que seguirá realizando sus «mayores esfuerzos productivos y logísticos para sostener el abastecimiento en el mercado nacional, en un contexto de sostenidos récords históricos de demanda».
Cifras y expectativas
Para poner en contexto la suba, vale remarcar que la devaluación acumulada desde que se modificaron los surtidores es de 16 %, en tanto que en los últimos 12 meses, el ajuste de precio acumulado de las naftas es del 32 % y el del gasoil, del 51 %.
Desde el sector empresarial ya habían advertido el fuerte atraso que tienen los precios de venta al público y señalaron que la diferencia con el valor que creen que debería tener llega incluso al 75 %.
Al parecer, la idea de la Nación es acercarse a un 50 % hasta fin de año, con el objetivo de que las estaciones puedan sostener su rentabilidad.
Por esto, las tensiones en cuanto a los costos y precios de venta están lejos de resolverse, más allá de la actualización de ayer.
Los estacioneros piden un «sinceramiento», mientras que el Estado nacional busca frenar lo máximo posible las subas con el objetivo de morigerar el alto índice de inflación y evitar el impacto en los alimentos y otros bienes.
