Damos gracias a Jesús por haber hecho posible esta misión extraordinaria. Los jóvenes de Mar Adentro , estan muy felices de haber concretado este proyecto de tres años junto a la Parroquia San José Obrero.
Esta experiencia permitió conocer distintas realidades y aprender de cada una de ellas.
«No solo fuimos a misionar, sino que también fuimos misionados por cada familia que nos abrió las puertas de su hogar y de su corazón» expreso un joven misionero. San Juan Pablo II nos recuerda: «Quien ha encontrado a Cristo, no puede tenerlo solo para sí, debe anunciarlo.» Por eso, con alegría proclamamos: «Es imposible callar lo que hemos visto y oído.» Como jóvenes, nos comprometemos a seguir entregando nuestra vida con generosidad y viviendo la verdadera felicidad que nace del servicio. María, Causa de nuestra Alegría, ruega por nosotros.
