«Dios nos invita también a aprender a confiar en nosotros mismos, en los dones recibidos y en las capacidades que Él sembró en nuestra vida», subrayó.
Monseñor Canecin alentó a «experimentar la presencia del Dios vivo y animarnos a confiar».
«Cuando confiamos en Dios, podemos convertirnos en testigos de sus maravillas, como lo fue San Francisco», dijo monseñor Canecin.
Profundizó en la oración franciscana «Señor, haz de mí un instrumento de tu paz».
«Que cada uno de nosotros pueda ser instrumentos de paz, de reconciliación, de esperanza, de fraternidad y de servicio», remarcó.
San Francisco nos recuerda que Dios puede hacer grandes cosas cuando una persona se anima a decirle «sí», aun con sus límites y fragilidades.
«Si osáramos confiar más en Dios, descubriremos cuánto puede hacer Él con nuestra vida y cuánto bien podemos hacer también a los demás» subrayó.
El obispo propuso llevar esta reflexión a la vida cotidiana mediante un sencillo ejercicio espiritual: orar durante la semana con la canción «Si osáramos» y con la oración «Señor, haz de mí un instrumento de tu paz», preguntándonos delante de Dios: «¿Cómo puedo ser hoy un instrumento de su paz para los demás?»
«Que, como San Francisco, podemos osar confiar, dejarnos transformar por el Dios vivo y ser testigos de sus maravillas», dijo entre otros conceptos.+
