También acompañaron familiares, amigos y fieles provenientes de distintas comunidades de la diócesis, especialmente de la ciudad de Goya, que se unieron en acción de gracias por el nacimiento de un nuevo presbítero para la Iglesia diocesana.
HOMILÍA
Al comenzar su homilía, monseñor Canecín recordó que ese mismo día se cumplió un nuevo aniversario del fallecimiento del obispo Alberto Devoto y de los catequistas Mary y Tino, ocurrido en 1984.
«Cayeron como grano de buen trigo sembrado en esta tierra, haciéndola fecunda y viendo en abundantes frutos que hoy siguiendo cosechando», expresó, invitando a la asamblea a vivir una memoria agradecida y exclamando: «¡Viva el Padre!» Obispo Alberto! ¡Vivan María y Tino!».
«Toda vocación nace de un llamado que tiene su origen desde la eternidad en el corazón del Padre Dios» y encuentra respuesta en la libertad de quien, después de un camino de discernimiento, pronuncia un generoso Aquí estoy».
En ese marco afirmó que la experiencia del llamado y la respuesta «es natural y Dios quiere que acontezca en cada ser humano, porque tiene un sueño y un proyecto único para cada uno».
Monseñor Canecín convocó a toda la diócesis a seguir trabajando intensamente en la construcción de una auténtica cultura vocacional, capaz de despertar la escucha de la voz del Señor, favorecer el discernimiento espiritual y ayudar a responder con libertad, valentía y decisión
Recordó que la oración diocesana por los 60 años de la diócesis pide insistentemente «concédenos una primavera vocacional» y señaló que la ordenación de Josué constituye una respuesta concreta del Señor a esa súplica
. mencionando a los seminaristas que actualmente se forman en el Seminario Interdiocesano La Encarnación, a jóvenes que han abrazado la vida religiosa y otros que continúan discerniendo su llamado, como signos de una Iglesia que sigue dando frutos.
Refiriéndose al lema elegido por el nuevo sacerdote, «Permanezcan», tomado del Evangelio según san Juan, el obispo explicó que esa palabra aparece repetidamente en el cuarto Evangelio y resume el modo de vivir la comunión con Cristo.
«En este cambio cultural y de época, donde todo parece tan relativo y pasajero, es necesario destacar, creer y gritar: ¡Permanezcan!», exhortó.
«Por la ordenación sacramental entramos a formar parte de un cuerpo cuyo modelo y estilo es la colegialidad. Permanezcamos unidos con los demás. Este es el modo natural y evangélico de nuestra consagración», afirmó.
Advirtió, «evitemos con decisión la tentación de separarnos y actuar como francotiradores pastorales, porque, como la rama que se separa de la vid, corre el riesgo de secarse», expresó.
Durante el rito de la ordenación, el diácono Hugo Florentín llamó por su nombre al candidato, quien respondió con un decidido «Aquí estoy».
Luego, el presbítero Pedro Pablo Ojeda, en nombre de la Iglesia, solicitó al obispo que lo ordenara sacerdote. Tras la imposición de manos y la oración consacratoria, el nuevo presbítero fue revestido con la estola y la casulla por el padre Alfredo Reyna, su guía espiritual, y por el padre Ariel Giménez, quien acompañó su proceso de discernimiento vocacional.
NUEVO SACERDOTE
Guillermo Josué Cañete nació en Esquina, es hijo de José Guillermo Cañete y Alba Graciela, y es el mayor de cuatro hermanos. Fue bautizado en la parroquia Santa Catalina por el presbítero Rubén Cattay.
Vivió su adolescencia y juventud en las comunidades Virgen de Guadalupe, San Cayetano y San Francisco de Asís, donde comenzó su camino de fe. Aunque desde niño sintió el llamado de Dios, fue a los 20 años, participando de una misión en su barrio e integrándose a un grupo misionero, cuando reafirmó definitivamente su vocación sacerdotal. Posteriormente ingresó al Seminario Interdiocesano «La Encarnación», donde realizó su formación para el ministerio presbiteral.
Tras la celebración, el nuevo sacerdote recibió el saludo de la comunidad y anunció que celebrará sus primeras misas en la capilla San Cayetano, luego en la comunidad Virgen de Guadalupe y, posteriormente, en la capilla San Francisco de Asís, lugares profundamente vinculados con su historia de fe.-
