Monseñor Canecin invito a la feligresía, a mantener vivo el legado del primer pastor de la comunidad.
Asimismo, el obispo agradeció la presencia de todos los fieles que participaron de esta memoria agradecida y compartió una anécdota personal: «Cuando llegué a la Diócesis de Goya hace 11 años atrás, en el patio del obispado se acercaron los periodistas y me preguntaron qué proyecto trae para la diócesis y respondí ninguno, porque hay 3 obispos que me precedieron y cada uno tenía un lema que yo los uní: ‘Siempre estaré contigo, sujeto a ellos, para servir y sean uno’; eso conforma una frase».
En esa misma línea de continuidad y unidad pastoral, el actual obispo remarcó: «El único criterio de credibilidad es la comunión, sin comunión no se edifica el Reino de Dios ni la Iglesia; por eso, sigamos en el camino sinodal, porque caminar juntos en comunión, participación y misión», concluyó.
MONSEÑOR FAIFER
El inicio de la misa estuvo marcado por la lectura de una carta enviada por el obispo emérito, monseñor Ricardo Oscar Faifer.
Monseñor Faifer, destacó que esta conmemoración «nos compromete a seguir viviendo el constante proceso de conversión hacia la Iglesia soñada por el Concilio».
Faifer conectó este aniversario con los desafíos actuales, explicitando el anhelo de caminar «por una iglesia sinodal: comunión, participación y misión». Asimismo, evocando el lema de la visita del Papa León XIV a la Argentina, instó a comprometerse con una Iglesia «donde todos sean bienvenidos, todos enviados y todos anuncien».
HERMANA ALCIRA
La hermana Alcira Blanco, de la Congregación de las Hermanas Carmelitas Misioneras Teresianas, recordó la profunda convicción del primer obispo sobre la misión pastoral: «Estaba convencido de que la misión pastoral y evangelizadora del obispo está condicionada, en su gran mayoría, al diálogo sincero y frecuente con los sacerdotes».
La religiosa oriunda de Goya, definió a Devoto como un «caminante incansable» que compartía la realidad de sus ovejas respetando su libertad e idiosincrasia, haciendo honor a su lema episcopal: «Yo siempre estaré contigo».
PADRE ARROYO
Por su parte, el padre Víctor Hugo Arroyo, ordenado sacerdote por el propio Devoto, aportó su valioso testimonio histórico al rememorar los detalles del día de la asunción: «Yo me acuerdo aquella tarde de aquel veintinueve de octubre de mil novecientos sesenta y uno. Monseñor Devoto inició una procesión muy solemne desde el Instituto Santa Teresa bajo un palio, acompañado por su pueblo».
«Siempre admiré su coherencia y la relación profunda entre su fe de cristiano, su papel de obispo, el mundo de hoy y la realidad social, ya que monseñor Devoto tenía un pie detrás del altar y los otros pies en la calle, en la vida y en el dolor de la gente», destaco el padre Arroyo.
Recordo que monseñor Devoto «debido a este fuerte compromiso social estuvo bajo la estricta mirada y el control político del Estado durante los oscuros tiempos de la última dictadura militar».
CONCELEBRANTES
Acompañaron al obispo en el altar el vicario general, presbítero Juan Carlos Mendoza, junto a los presbíteros Ariel Giménez, Miguel Ángel Galeano, Rubén Cattay, Víctor Hugo Arroyo y Mario Benito González.+
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