El obispo estuvo acompañado por el párroco, padre Luis Alberto Adis, diáconos y numerosos peregrinos y devotos.
HOMILIA
El obispo, puso especial énfasis en la necesidad de acompañar la religiosidad popular, entendida como una verdadera espiritualidad y un lugar teológico, y llamó a generar espacios de acogida para quienes se acercan a la Cruz Gil.
Hizo referencias al relato de los discípulos de Emaús (Lc 24) y, propuso mirar la actitud de Jesús como modelo para acompañar a los peregrinos: «Como Jesús, nosotros tenemos que acompañar a los peregrinos y devotos en silencio».
Invitó a releer ese pasaje evangélico, hacer discernimiento comunitario y preguntarse cómo acoger y acompañar pastoralmente esta expresión de la fe popular.
«Los dos grandes amores de un correntino son la Virgen de Itatí y la Cruz de los Milagros y eso está en nuestra historia, está grabado en nuestros huesos, nuestra cultura, hasta lo más hondo y profundo de nuestro ser. Desconocer esto es desconocer la cultura y querer negar la historia», afirmó.
El obispo recordó la propuesta del papa Francisco, sintetizada en el «ABC», y animó particularmente a orar por los difuntos y utilizar el Novenario elaborado por el obispo emérito Ricardo Faifer junto con los sacerdotes Luis María Adis —el padre Lucho— y Julián Zini.
Monseñor Canecin alentó a continuar construyendo en el predio de la Santísima Cruz un lugar de recibimiento y acogida para los peregrinos, desde donde la Iglesia pueda acompañar pastoralmente a quienes llegan hasta la Cruz Gil.
La jornada comenzó con el rezo del Santo Rosario y culminó, después de la Eucaristía, con un compartir fraterno de chocolate entre los presentes.+
