El Ministerio de Producción fue el lugar de una reunión en la que cada una de las cadenas productivas expuso su situación por la continuidad del déficit hídrico. El Gobierno mantendrá el diálogo y la evaluación permanente para canalizar la asistencia.
La prolongación de la sequía amplía las pérdidas productivas y económicas y, según informaron recientemente entidades ganaderas, estiman que tendrían una mortandad del 50 por ciento de la hacienda y en cifras económicas calculan que rondaría los $ 28.000 millones.
Esto se desprende del informe presentado en la reunión que el último viernes se efectuó en el Ministerio de Producción para hacer una nueva evaluación de la situación. Por parte del Gobierno, participaron el titular del área, Claudio Anselmo; el secretario de Desarrollo Foresto Industrial, Luis María Mestres; y el subsecretario de Producción, Juan Pomar. Por parte de los productores, estuvieron representantes de la Asociación de Sociedades Rurales de Corrientes, de la Asociación de Productores de Arroz, citricultores, cooperativas, y el sector yerbatero, tabacalero y forestal.
Ganadería
En lo presentado por el sector, comenzaron explicando un dato drástico: «Del anterior informe (28 de noviembre del año pasado) a la fecha, hay zonas de la provincia donde no llovió nada. En general, el déficit hídrico se agravó radicalmente, multiplicando la escasez de aguadas naturales (lagunas, esteros, ríos), aguadas artificiales (tajamares, represas) y la pérdida de napas en toda la provincia», indica la presentación ganadera.
Agregaron que «la falta de humedad no permite el crecimiento de los pastizales como es habitual, por lo que falta volumen y calidad, muy bien reflejado por los informes del INTA. O peor aún, en algunas zonas se está en niveles críticos, donde directamente no hay más pasto y el suelo está desnudo», lamentaron.
Por lo que ratificaron que «en general, el ganado presenta una mala condición producto de la situación descripta y esto se traducirá en menos preñeces, terneros más livianos y pérdidas de peso en los engordes y recrías».
En este contexto, «considerando la superficie ganadera provincial, su stock de hacienda, la producción media de carne por hectárea, el precio promedio de la hacienda y proyectando pérdidas en el orden del 15 % en la producción de carne, más un posible incremento del promedio de la mortandad general habitual en un 50 %, hoy podemos estimar una perdida superior a los $ 28.000.000.000», expresaron.
