Bajo un diluvio llegó un 9 de Abril de 1987 y una multitud salió a darle la bienvenida. La avenida fue un mar de gente. Fue una de las mayores manifestaciones de fe en la ciudad. Corrientes lo lloró en otro Abril, 18 años después.
Desde muy temprano, el 9 de abril 1987 fue de puras expectativas en la ciudad y comenzaba la cuenta regresiva. Juan Pablo había estado por ciudades como Córdoba, Mendoza, Tucumán y Salta, pero en la jornada en que se dirigía a esta provincia se desató un temporal de fuertes vientos e intensas precipitaciones.
Todo fue incógnita en la ciudad hasta que hacia media mañana las condiciones mejoraron de tal forma que el avión pudo aterrizar en Cambá Punta.
Pese a la lluvia interminable, la gente salió a saludarlo a las calles por donde pasó el «papamóvil». Se estima que al menos unas 100 mil personas inundaron la avenida Independencia-Ferré, esa mañana de precipitaciones sin parar. Pura manifestación de fe.
Después de la misa pasada por agua y de las posteriores reuniones protocolares, Juan Pablo II se despidió de Corrientes. Casi dos décadas después (en 2005), el atleta de Dios se despidió de este mundo, justo un 2 de abril, fecha tan cara para los argentinos. Ese día, el Taragüí lo lloró con intensidad, tanto como aquellas lluvias de abril del ‘87.
