La bebida se puede conseguir tanto en ferias locales como en supermercados e, incluso, hacerse también en casa.
El rito de beber caña con ruda tiene su origen en la cultura guaraní. Era y es practicado por los pueblos provenientes de las provincias de Corrientes y Chaco, pero también por los pueblos andinos. De acuerdo a la creencia ancestral, se toma esta bebida para combatir males y enfermedades que podrían llegar con el frío del mes de agosto.
Una vez al año se debe festejar, devolver lo que ella da, ofrendar, agradecer a la madre tierra. Es una filosofía de reciprocidad para vivir en armonía y equilibrio que se refleja en el Inti Raymi agradeciendo al sol y a la Pachamama.
Relacionada con el cielo agrario donde ya descansó la tierra y comienza la siembra y cosecha, donde el sol fertilizará con sus energías a esas semillas en la Tierra o Pachamama, dando así un nuevo año de esperanzas.
El ritual para tomar la caña con ruda es ancestral y sigue siempre un precepto claro.
Así las cosas, los conocedores de los rituales de la Pachamama aseguran que el brebaje se toma en ayunas con el objetivo de limpiar el cuerpo tanto desde lo físico como desde lo espiritual y de todo lo que se quiere dejar atrás.
Se toma en tres sorbos. Además, se acostumbra echar un chorrito en la tierra (puede ser una maceta), para convidar a la Pachamama.
En diálogo con Elonce, Roberto Yeregui, quien tiene un puesto en la Feria de Salta y Nogoyá en el cual vende caña con ruda, explicó que “desde los guaraníes, es una ingesta que ayuda prevenir enfermedades invernales y muchos lo toman como un paliativo para el alma; y se transmite de generación en generación. Y en este tiempo encontramos cómo la juventud se va incorporando, por eso tratamos de usar una caña que no tenga demasiada graduación alcohólica.
El brebaje, “se elabora en Semana Santa o en la festividad de San Juan, pero este año, como está tan variante el clima, ya en febrero estaban las rudas listas para trabajar”.
“La tradición dice que son tres sorbitos en ayunas el 1º de agosto, y se continua durante 15 días, pero sin la necesidad de estar en ayunas”, recomendó Yeregui.
