El Gobierno incluyó a los combustibles en el programa Precios Justos y los estacioneros advierten que la medida traerá complicaciones y no reducirá el ritmo inflacionario. Las subas serán del 4 % mensual hasta febrero y 3,5 % en marzo.
El ministro de Economía, Sergio Massa, anunció ayer la integración de los combustibles al programa de Precios Justos durante cuatro meses, con aumentos limitados al 4 % mensual hasta febrero y del 3,5 % en marzo.
De esta forma, los combustibles se sumarán al programa que establece la fijación de precios de unos 2.000 productos de primera necesidad durante cuatro meses, y un aumento máximo del 4 % para otros 30.000 artículos. Del acuerdo formaron parte YPF, Shell, Axion Energy y Puma, las cuatro petroleras con mayor presencia en el mercado argentino.
De esta manera, el Gobierno busca contener la inflación utilizando una receta que ya supo usar en varias oportunidades, incluso en el mismo rubro de los hidrocarburos. En ocasiones anteriores, si bien los precios se congelaron, lo cierto es que hubo dos resultados para nada alentadores. Por un lado, la inflación general no logró frenarse y, además, cuando se terminó el congelamiento los precios de la nafta y del gasoil subieron de manera continuada y con porcentajes importantes para recuperar el terreno perdido.
«Para nosotros es muy importante agradecerles en primer lugar a las petroleras porque poder incorporarlos al programa de Precios Justos nos permite recorrer un sendero de tranquilidad para la gente. Es un acuerdo en el cual, además, el Estado se compromete a poner en garantía el acceso a divisas para las empresas -sobre todo para el abastecimiento de lubricantes- y a reducir temporalmente impuestos en la importación de combustibles a los efectos de garantizar abastecimiento para los sectores del agro, sobre todo durante los meses de enero y febrero, que son los más importantes», dijo Massa.
Objeciones
Pero más allá de la mirada optimista del Gobierno nacional, la noticia causó sorpresa y no cayó bien en los estacioneros, que pusieron reparos respecto de la rentabilidad del sector en un contexto en el que sus costos aumentan constantemente.
En primer lugar, se quejaron porque no fueron convocados a la discusión de este esquema, pese que hace meses que reclaman ser parte del debate y el acuerdo se cerró solo con los directivos de las petroleras.
Sorpresa
«Es sorprendente», lamentó el presidente de Cecha, Gabriel Bornoroni. Agregó además que «está demostrado que la suba de los combustibles no es proporcional al aumento de la inflación, ya que tiene otros factores que nada tienen que ver con la energía», explicó.
El directivo remarcó que estas medidas podrían terminar en un desabastecimiento en las estaciones de servicio, con compras de productos a otros países que finalmente provocan fuga de divisas. «Debe haber un plan que establezca un precio de los argentinos y no un programa de Precios Cuidados, cuando ya tuvimos una experiencia de seis meses con las pizarras congeladas y la inflación siguió escalando», manifestó.
Otro reconocido dirigente empresarial señaló en el mismo sentido que «la única fuente que tienen las estaciones para recuperar rentabilidad es el precio, y si no se ajusta al ritmo del resto de la economía se pone en jaque la subsistencia del sector».
Desde la parte empresarial recordaron que los precios de los combustibles estuvieron congelados desde mayo de 2021 a febrero de 2022, y que la inflación «igual fue galopante».
