Bajo el lema «Jóvenes Peregrinos de Esperanza», el campamento significó un esperado formativo.
Representantes de las localidades de Goya (Corrientes), Consolación y Villa Ballester (ambas de la provincia de Buenos Aires) compartieron tres días de actividades que combinaron la espiritualidad con la recreación.
Sandra Alcaraz, referente del movimiento, detalló que el cronograma incluyó «momentos de reflexión, trabajos grupales sobre la vida de santos», así como juegos, deportes y una visita al mar.
El acompañamiento espiritual fue un pilar fundamental del campamento, a cargo del sacerdote Juan Carlos Mendoza, vicario general de la Diócesis de Goya, quien guio las reflexiones y celebró la misa diariamente.
En un «clima de fraternidad», la experiencia fue calificada como altamente positiva, especialmente para quienes asistían por primera vez. Los participantes regresaron a sus hogares «muy contentos y con ganas de volver», concluyó Alcaraz.
