Aquel Sábado 31 de enero de 1953, a las siete de la tarde, el calor del verano correntino se mezclaba con una ansiedad eléctrica que recorría la calle Mariano I. Loza 231. Goya no solo inauguraba una emisora; estaba fundando su propia identidad sonora.
Cuando la voz de Tito Galarza Ortiz rompió el silencio del éter, algo cambió para siempre. No era solo una señal de radio; era el nacimiento de un puente invisible que uniría al campo con la ciudad, al comercio con el hogar, y a los sueños con la realidad.
Bajo la bendición del Padre Ricardo Rosch y ante la mirada orgullosa del Intendente Atilio Ginocchi y el tesón del Diputado Roberto Le Prisco, las instalaciones de LT6 abrieron sus puertas. Allí estaban todos: Heraldo Barone liderando la gestión y un equipo de pioneros que, sin saberlo, se convertirían en leyendas.
La radio nació con alma de teatro y corazón de pueblo. ¿Quién podría olvidar las tardes de Radio Teatro con José Abel Salgado y América Bonisoli?. Esas historias que paralizaban la ciudad, donde la imaginación volaba más alto que las antenas.
La radio es, ante todo, nombres que se hicieron familia.
Desde la prolijidad administrativa de las hermanas Toia y Matilde Correa, su sobrina Mara Correa, hasta las manos mágicas de los primeros operadores como Ángel José Tomasella, Pedro Tracci, Anibal Pablo Barrios, Angel Jose Tomasella y Francisco Velázquez, quienes domaban los equipos a lámparas y las perillas para que el mensaje llegara a cada rincón.
A través de las décadas, LT6 fue un desfile de talentos, una verdadera escuela de vida:
Los Maestros: Rubén Galarza Ortiz, José María Miró, la elegancia de Darío Martel y la fuerza de Norberto Zucal.
Las Voces Eternas: Carlos Gómez Muñoz, Miguel Antonio Merello, Adán Balmoro, Eduardo Fulker, Graciela Monti,Julio Javier Sosa y la calidez de locutores como José Luis Paleari o el Dr. Daniel Merello.
La presencia femenina: Desde la pionera Dolly González hasta la vigencia de Lourdes Inés Lacava Vilas, pasando por la entrega de Graciela Monti, Bertha Miryam Mazzaro y tantas otras que le dieron sensibilidad al micrófono.
Hoy, al cumplirse 73 años, LT6 sigue siendo esa «hermosa realidad». Ya no es solo información o publicidad; es el refugio de una cultura. Es el operador que se queda hasta tarde en la noche, es el locutor que acompaña la soledad del isleño, en el campo y es el periodista que le pone voz al reclamo del vecino.
¡Felices 73 años, LT6 Radio Goya! Por los que estuvieron, por los que sostienen el micrófono hoy y por los que vendrán para que el aire de Goya nunca deje de suspirar.-
