Fue en la mañana, cerca de las 8.30, cuando la Policía Rural y Bromatología de la Municipalidad entraron a una carnicería del barrio Las Palmeras. Al revisar una heladera, había carne con tierra y pasto, sin sellos sanitarios y lejos de estar en condiciones.
El dueño del local dijo que la carne no era suya, que solo le estaba haciendo el favor de cortarla a una mujer. Igual, el resultado fue el mismo: casi 38 kilos secuestrados por no estar apta para el consumo humano ni en sueños. El fiscal tomó intervención y se iniciaron actuaciones por una infracción sanitaria. En Esquina, con la comida no se juega.
