Durante la charla, recordó cómo junto a un grupo de amigos impulsó la creación de este evento que hoy tiene alcance internacional. «Participé todas las veces que se realizó. Formé parte de la primera comisión. Nos juntamos un grupo de amigos y fuimos a hablar con el gobernador para decirle que teníamos la intención de hacer la fiesta», relató. La respuesta oficial en aquel entonces fue de apoyo institucional, pero con recursos nulos: «El gobernador nos dijo que la provincia no tenía ni un peso. Nosotros le respondimos que no queríamos plata, que la plata la íbamos a hacer con el festival, que se financiaba sola».
Aquella semilla germinó en una noche histórica: «La primera fiesta fue en el Club Juventus, fue una sola noche y fueron más de mil personas», rememoró.
El legado chamamecero
Al ser consultado sobre el futuro del género y los nuevos valores, Palacios dejó un mensaje de aliento, aunque no exento de realidad sobre el sacrificio que implica el arte: «A los jóvenes les diría que no aflojen. Por ahí no ganan lo que esperaban, pero la música tiene un poder muy grande y siempre tendrán un lugar para tocar y mostrar su arte».
Incluso compartió una anécdota personal sobre sus inicios: «Yo me pude dedicar al chamamé porque mi mujer me ayudaba, ella trabajaba para mantener la casa mientras yo recorría este camino».
Finalmente, Palacios invitó «a toda la familia correntina, porque necesitamos que participen en la fiesta chamamecera y que mantengan vivo el chamamé», concluyó.
