ORDENAMIENTO Y FORMALIZACIÓN
En este contexto, el proceso de ordenamiento y formalización de las carnicerías rurales en Goya avanza de manera progresiva, con resultados concretos y una creciente adhesión del sector. La iniciativa, impulsada por el Gobierno de la Provincia en articulación con la gestión municipal y con el acompañamiento técnico del INTI, tiene como objetivo central garantizar la salud pública, regularizar la actividad y erradicar la faena clandestina.
Iván Churruarín explicó que estas acciones responden a la necesidad de asegurar que toda carne destinada a la comercialización provenga de establecimientos habilitados y bajo control sanitario. «Cuando hablamos de salud pública es un bien que cualquier gobierno debe garantizar por excelencia», señaló, destacando que la faena debe realizarse en un establecimiento autorizado y con el correspondiente control bromatológico, además de la certificación de un médico veterinario que garantice que el producto es apto para el consumo.
El proceso alcanza a carniceros rurales ubicados en distintos puntos de la zona —norte, sur y este, incluyendo Carolina— quienes ya han comenzado a regularizar su situación. Según el técnico del INTI, la mayoría cumple con condiciones bromatológicas adecuadas y cuenta con experiencia en el manejo de la carne. «Son personas ordenadas, saben muy bien trabajar», indicó, aunque remarcó que aún resta avanzar en aspectos administrativos y legales, como la inscripción en el RUCA y la habilitación para faenar en plantas autorizadas.
El trabajo conjunto entre el municipio y el INTI ha sido clave para acompañar este proceso. «Hemos dado una mano para cumplimentar con la documentación y las inscripciones», explicó. Actualmente, algunos carniceros ya finalizaron los trámites, otros se encuentran en una etapa avanzada y un tercer grupo recién inicia el camino hacia la formalización. «No es de un día para el otro», aclaró, aunque destacó el nivel de concientización alcanzado.
Desde el sector oficial se subrayó que esta política no tiene un enfoque punitivo, sino que busca ordenar la actividad sin generar persecuciones. «No tiene que ver con una persecución, sino con la formalización de la actividad propiamente dicha», afirmó Churruarín. En paralelo, se intensificarán los controles con la intervención de la Policía de la Provincia, aunque quienes se encuentren en proceso podrán presentar la documentación que acredite su situación.
El avance en el ordenamiento de las carnicerías rurales representa así un paso significativo no sólo en términos productivos, sino también sanitarios y económicos, consolidando un modelo que prioriza la salud pública, la legalidad y el desarrollo local.
