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Semana clave para el Norte Grande con la tarifa eléctrica diferencial

El Gobierno nacional y los gobernadores del Norte Grande ingresarán esta semana en una etapa decisiva para definir la aplicación de una tarifa eléctrica diferencial para las zonas cálidas y muy cálidas. El entendimiento alcanzado busca reconocer el mayor consumo residencial que se registra durante los meses de temperaturas elevadas y establecer un tratamiento específico para los usuarios de las provincias del norte.
La discusión adquirió relevancia en paralelo con el debate por la modificación del régimen de subsidios al gas para las denominadas zonas frías. El proyecto impulsado por el Poder Ejecutivo ya obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados y debe ser tratado por el Senado. En ese contexto, los gobernadores del norte plantearon la necesidad de contar con una compensación energética para sus regiones, aunque evitaron presentar el entendimiento como un intercambio formal de votos por beneficios.
El eje de la propuesta eléctrica es establecer bloques de consumo subsidiado diferentes según las características climáticas de cada región. La discriminación se realizará a partir de la clasificación bioambiental establecida por la norma IRAM 11603, que toma en cuenta las condiciones climáticas de las distintas localidades y permite determinar qué sectores corresponden a las categorías «muy cálida» y «cálida».
Por lo tanto, el esquema no se aplicaría necesariamente de manera uniforme sobre toda una provincia, sino sobre las localidades y usuarios comprendidos dentro de cada clasificación. La diferenciación será central para determinar el alcance del subsidio.
El esquema que actualmente aplica la Secretaría de Energía ya contempla esta discriminación. Para diciembre, enero y febrero, los usuarios de las zonas muy cálidas cuentan con un bloque de consumo subsidiado de hasta 550 kilovatios hora mensuales, mientras que en las zonas cálidas el límite alcanza los 370 kWh. Para el resto del país, el bloque previsto es de 300 kWh.
La propuesta negociada entre Nación y los gobernadores busca extender ese tratamiento diferencial durante el período de mayor demanda. El entendimiento contempla que, entre noviembre y abril, las zonas consideradas muy cálidas tengan un bloque subsidiado de hasta 550 kWh mensuales, mientras que las zonas cálidas dispongan de un bloque de 300 kWh.
El mecanismo no significa que toda la electricidad consumida por un hogar tendrá automáticamente un precio subsidiado. El beneficio se aplicaría sobre el bloque establecido para cada categoría climática, mientras que el consumo que supere ese límite quedaría sujeto a las condiciones tarifarias generales correspondientes.
La diferenciación responde al impacto que tienen las altas temperaturas sobre el consumo eléctrico del norte. Durante los períodos de calor extremo aumenta el uso de aires acondicionados, ventiladores y otros equipos de refrigeración, lo que puede elevar significativamente el consumo residencial respecto de otras regiones del país.
Corrientes forma parte del reclamo. El gobernador Juan Pablo Valdés participó de las conversaciones con funcionarios nacionales y otros mandatarios del Norte Grande para plantear la necesidad de establecer un tratamiento específico para los usuarios de la región. La discusión tiene impacto directo sobre los hogares correntinos, particularmente durante los períodos de temperaturas elevadas.
El planteo de los gobernadores no se limita al volumen de energía subsidiada. También apunta a que el sistema nacional de tarifas contemple las diferencias regionales y no aplique un criterio uniforme a usuarios que enfrentan condiciones climáticas distintas. En ese sentido, la tarifa diferenciada para zonas cálidas constituye el equivalente conceptual al beneficio que durante años tuvieron las regiones de clima frío para afrontar sus mayores consumos de gas.
La negociación tuvo un punto importante el 18 de agosto, cuando el ministro de Economía, Luis Caputo, y el jefe de Gabinete, Diego Santilli, recibieron a gobernadores del norte. Participaron Valdés, Raúl Jalil, de Catamarca; Gustavo Sáenz, de Salta; Leandro Zdero, de Chaco; y Carlos Sadir, de Jujuy.
El encuentro permitió avanzar sobre una propuesta que amplió los beneficios inicialmente discutidos. La posibilidad de contar con un bloque de hasta 550 kWh para las zonas muy cálidas y de 300 kWh para las cálidas durante noviembre-abril fue uno de los puntos centrales del entendimiento.
Ahora resta definir la instrumentación administrativa del acuerdo. Deberán establecerse las condiciones de aplicación, la identificación de las localidades comprendidas en cada categoría, los períodos de vigencia y la metodología que utilizarán las distribuidoras para trasladar la bonificación a las facturas.
Este último punto es especialmente relevante para Corrientes. La provincia cuenta con diferentes características territoriales, por lo que la definición de las zonas bioambientales permitirá establecer con precisión qué usuarios quedarán comprendidos dentro de cada categoría.
La semana que comienza aparece así como una instancia clave para transformar el entendimiento político en una medida concreta. El Gobierno nacional deberá avanzar con la normativa correspondiente, mientras los gobernadores esperan precisiones sobre el alcance final del beneficio y su fecha de entrada en vigencia.
En paralelo, el Senado deberá abordar el proyecto de modificación del régimen de zonas frías. Allí estará uno de los principales escenarios políticos de la discusión energética. Ahí es donde se juega la posición de los gobernadores del norte ya que las 10 provincias suman 30 votos del total de 72 senadores, pero no todos responden a los mandatarios provinciales.
La negociación política se desarrolló en forma paralela y la posibilidad de avanzar con un beneficio para las zonas cálidas forma parte de los compromisos discutidos entre Nación y los gobernadores. La cuestión ahora es si ese entendimiento se transforma en una política energétca formal, con reglas claras y previsibles para los usuarios.
La definición tendrá impacto sobre el costo de la electricidad de los hogares del norte durante los meses de mayor consumo. El desafío para el Gobierno será establecer un sistema que combine la reducción de subsidios con criterios regionales que contemplen las condiciones climáticas, mientras que para las provincias será clave garantizar que el compromiso asumido se traduzca efectivamente en una tarifa diferencial.
En definitiva, la discusión dejó de estar centrada únicamente en el régimen de zonas frías y pasó a incorporar una cuestión que los gobernadores del norte consideran estructural: que las altas temperaturas también generan un mayor costo energético y que esa realidad debe tener un reconocimiento específico dentro del esquema nacional de subsidios.

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