El hombre pegaba con una manguera a su hijastro de 9 años cuando no vendía churros. Cumplirá su condena en el Penal N° 1 de Corrientes Capital.
El Juzgado Correccional de Goya condeno a un año y medio de prisión efectiva a un hombre de apellido Gómez por azotar a su hijastro de 9 años con una manguera cuando no vendía churros. Además se le ordenó un tratamiento psiquiátrico para lograr la solución de su conducta violenta.
El fallo establece condenar a Gómez, nacido en la ciudad de Goya, a la pena de un año y seis meses de cumplimiento efectivo por ser autor material responsable de la comisión del delito de lesiones leves dolosas, una vez reiterado en concurso real pena que cumplirá en la Unidad Penitenciaria Nº 1 de la ciudad de Corrientes.
También imponer al condenado desde el primer momento en que quede ejecutoriada la sentencia el cumplimiento de un tratamiento psicoterapéutico a fin de aquí tomada en cuenta como uno de los aspectos de la condena.
El aberrante hecho ocurrió en octubre de 2019 en el barrio Arco Iris, en Goya. Un menor era obligado por su madre y padrastro a vender churros en la calle y, si regresaba con parte de la mercadería, era víctima de un brutal castigo físico. Cansado del maltrato, decidió huir de la casa tras una feroz paliza con una manguera y salió a pedir ayuda. En octubre de 2019 la víctima pidió ayuda a una radio local y la Justicia actuó de oficio.
El chico llegaba a pedir por favor que le compraran los churros porque sabía que al llegar a su casa sería golpeado. Atormentado por los maltratos físicos y verbales, decidió escapar en busca de ayuda cuando sufrió lesiones en la espalda por parte de su padrastro.
Deambuló toda la noche y amaneció en la calle, hasta que dos remiseros decidieron trasladarlo a Radio TNGoya en busca de ayuda. “Su padrastro le dio una paliza con una manguera” comentaron.
El fiscal subrogante Patricio Palisa, se ocupó de oficio ante la mediatización del caso. Luego fue trasladado al Juzgado de Menores, acompañado por la Dra. Lagos, quien realizó las actuaciones correspondientes, tras tomar contacto con la víctima.
Ante la repercusión que tuvo el caso, el acusado tenía pensado fugarse de la ciudad. “Tomó un bolso, cargó ropas y salió con rumbo a otra localidad”, informaron. Por orden del Juzgado en turno se labró una orden de captura y tiempo después fue detenido.
En su oportunidad, trascendió que en el hogar eran cuatro los hermanos de la víctima que tampoco iban al colegio. Los dos mayores fueron obligados a dejar la escuela. El motivo: “Deben trabajar para ayudar a la familia, pero si se resistían, eran castigados cruelmente con una manguera”.
