Una guardia que nunca duerme
La Adoración Perpetua es mucho más que una devoción; es la posibilidad real y tangible de estar ante la presencia de Jesús en la Hostia Consagrada. Visible en la custodia de la Capilla de Adoración Eucarística Permanente, el «Rey de Reyes» permanece accesible para la alabanza y el consuelo de todos.
Esta gracia está disponible para cualquier persona que necesite hablar con Jesús en cualquier momento del día. Para lograrlo, existe una «guardia de adoradores eucarísticos»: fieles que, en turnos rotativos, cumplen el compromiso inquebrantable de nunca dejar solo al Señor.
Amor a prueba de todo
Estos nueve años son testimonio de una fe que trasciende obstáculos. Esta adoración ha superado circunstancias tan difíciles como la amenaza de la pandemia, demostrando que la fidelidad a Dios es la fuerza más duradera.
El compromiso de los adoradores es conmovedor. Ya sea a la 1, 2, 3, 4 o 5 de la mañana, el cansancio desaparece ante la promesa de estar unos minutos a los pies de Dios. Como relatan los propios fieles: «El cansancio no es nada, levantarse al amanecer tampoco, cuando se es consciente de que es Él, en esa sencilla hostia consagrada.»
La «Autopista al Cielo»
No hay secretos ni algoritmos complejos en esta obra, solo un compromiso de amor silencioso que grita cuál es la verdadera vida. Al igual que San Carlo Acutis , el joven «Influencer de Dios» que encontró en la Eucaristía su «autopista al cielo», los adoradores de Goya experimentaron que, tras el encuentro con el Dios hecho pan vivo, ninguna persona vuelve a ser la misma.
Rumbo a los 10 años, la Adoración Perpetua en Goya sigue firme, recordándonos que cuando la fe se centra en lo esencial —la Presencia de Dios— la luz nunca se apaga.
«¿Querés sumarte a los turnos de adoración? Inscríbete al 3777- 688051 o acércate a la secretaría de la Catedral, Mariano I. Loza 661.-
