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La bajante del río afecta a los peces y piden un manejo adecuado del recurso

El Instituto de Ictiología difundió un registro que muestra el mal estado de los animales. No hay reproducción ni condiciones ambientales adecuadas.

La bajante extraordinaria del río Paraná afectó el recurso íctico, según expusieron desde el Instituto de Ictiología del Nordeste (Inicne) que depende de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE). Especialistas registraron un inadecuado estado sanitario de los peces y una alta vulnerabilidad a las condiciones ambientales, sumada a la falta de reproducción desde hace cuatro años.

Ante esto sostuvieron que, más allá de que crezca el río, se requiere un manejo precautorio del recurso, incluso si el próximo período primavera-verano se generan nuevas reproducciones.

En este sentido, recordaron que desde mediados de 2019 se viene registrando un importante descenso en el nivel hidrológico de la mayoría de los grandes ríos del nordeste argentino. La situación se vio en el Paraná, donde se identificaron mínimos históricos en sus niveles de caudales.

El investigador y subdirector del Inicne, Sebastián Sánchez, explicó que las poblaciones naturales de peces están adaptadas a períodos de bajantes y crecientes extraordinarias, que alteran las condiciones del hábitat, «aunque nunca como hoy el impacto antrópico ha sido tan importante», pues el impacto de las represas, la pesca y otros usos de los recursos podrían magnificarse en la situación de bajante extraordinaria.

A la vez, los estudios expusieron un notorio menor peso entre ejemplares que habían sido medidos y pesados en mayo de 2010 respecto a peces relevados en mayo de 2020, e incluso el peso promedio fue aún más bajo en los ejemplares relevados en agosto de 2020.

En este sentido, Sánchez explicó que los peces se adaptan a las situaciones de bajantes, pero merman sus condiciones para conseguir alimentos y escapar de los depredadores. Por ejemplo, de manera particular se vio afectado el pacú, que constituye la parte superior de la cadena de alimentación.

Por otra parte, en 2021 las migraciones ascendentes y descendentes se restringieron a menos de 40 kilómetros, cuando en 2018 se llegó incluso a constatar una migración de hasta 1.500 km en dorado y de más de 40 km en surubí, según datos del programa «Peces marcados», que coordina el Inicne.

«Si bien hay muchos peces en nuestro río, se están poniendo viejos, hay pocos juveniles», explicó y agregó que «todo lo que se está pescando es de la cohorte 2009-2010, o anteriores, y algo de las cohortes posteriores pero en muy poca cantidad. El investigador sostuvo que «desde 2018 al presente no se registran reclutamientos adecuados como para sostener la pesquería por la falta de crecientes».

Además, insistió en que se necesita un manejo precautorio del recurso más allá de que crezcan los niveles de agua del río Paraná, incluso si se registra en el próximo periodo primavera-verano un exitoso reclutamiento.

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