El productor hortícola ofreció su cosecha «al precio que quisieran pagar». Comercializó más de 300 cajones y se sumaron otros 5 productores. Hoy también estarán en la rotonda de Goya y analizan repetir la iniciativa el sábado.
«Yo me autoconvoqué, solo comuniqué la idea por mis redes sociales. Y luego se sumaron otros productores, pero poquitos. Parece que primero no creían que hacer algo así fuera posible», explicó Miguel Tomasella, productor hortícola de la segunda sección rural de Goya.
Para él, que estaba entre vender los cajones a 50 pesos a los consignatarios que llevan la fruta al Mercado Central o tirarlos para que se los comiera la hacienda, fue una mejor idea llevar la fruta hasta la rotonda de acceso a la ciudad de Goya «para que los aproveche la gente, fueron algunas personas muy humildes, algunos sin calzados, y dejaban la colaboración que podían, mucho vuelto. Yo prefiero que lleve quien necesita para comer y no tirarlo ni malvenderlo», opinó.
A la hora de hacer un balance de la jornada, se manifestó «contento, satisfecho. Había que cosechar porque la fruta no aguantaba más en la planta. Ya con la humedas estaban sufriendo muchos las plantas. Probablemente cueste recuperarlas, habrá que invertir en químicos y cuidarlas mucho», avizoró.
De ese modo, al estar «entre la espada y la pared», para Tomasella la propuesta de vender al estilo remate fue un acierto. «Los vecinos de Goya acompañaron mucho, agradecemos ese apoyo. Había gente que no creía. Ahora muchos otros productores que no fueron están queriendo intentarlo también. Yo mañana (por hoy) no puedo, porque todavía tengo que volver a cosechar lo que queda, que serán otros 100 cajones. Luego en 15 días no va a haber más tomate, hasta poder volver a tener otra cosecha, va a subir mucho el precio», analizó.
Mientras tanto, valoró que los compradores de la jornada de ayer en la rotonda, «aportaban lo que tenían: algunos 50 o 60 pesos por cajón, otros hasta 500. Fue productivo», sostuvo.
Lo cierto es que en la zona en la que se encuentran sus chacras, a unos 30 kilómetros de la ciudad, «los consignatarios tiran mucho el precio abajo. Pagan 50 pesos por cajón, lo mismo algunas verdulerías de la ciudad, y luego lo comercializan hasta 100 pesos el kilo. Dicen que nuestras chacras quedan lejos, que les insume más costo ir a buscar. Por eso es muy importante para mí que la gente de la ciudad demuestre que nos puede acompañar en esta idea», explicó.
«Somos la parte más castigada de los hortícolas, estamos camino a Santa Fe, a unos 30 kilómetros de la ciudad, en segunda sección Mora. Hay muchos productores tomateros aquí, pero nos pagan menos que en Santa Lucía u otras zonas», refirió. «Yo prefiero regalar antes que tirarle a las vacas. Prefiero darle a quien no tiene para comer, que al menos disfrute de una rica ensalada con la fruta que pudimos cosechar», remarcó.
Mientras tanto, otra jornada similar de «venta a la gorra», podría repetirse el sábado.
«La noticia tomó una repercusión que yo no esperaba. Fueron muchos medios y desde la televisión de Buenos Aires me estuvieron llamando. Pero yo no tengo Internet ni sé la aplicación de Zoom, entonces no hice las notas. Veré si algún amigo en Goya me presta su computadora. Creo que de esta situación, de esta diferencia en los precios que recibimos los productores y lo que paga la gente es algo que se tiene que enterar el país», opinó Tomasella.
