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Mons. Canecín: «Cada ser humano pertenece a Dios, por eso tengo que tener mucho cuidado de no atropellar a nadie»

Con una misa en la Catedral, el clero de Goya inició la «Misión de la Reconciliación» en las comunidades periféricas, promoviendo una experiencia de profunda sinodalidad y cercanía en los barrios vulnerables. El obispo de Goya, junto a la totalidad de los sacerdotes y diáconos de la diócesis, dio inicio este Martes 2 de Junio a la denominada «Misión de la Reconciliación». Esta iniciativa pastoral congrega al clero diocesano en una experiencia de profunda sinodalidad, cercanía y escucha activa con los sectores más vulnerables.

 

 

 

 

 

La misa tuvo lugar en la noche del martes en la Iglesia Catedral, presidida por monseñor Canecín y concelebrada por sus presbíteros. El obispo y sus ministros se encuentran misionando en la comunidad de San Antonio del barrio Juan XXIII, donde se desarrollan dos jornadas de intensa labor misionera y comunitaria. Durante su homilía en la catedral, monseñor Canecín reflexionó «Cada ser humano es de Dios, es propiedad de Dios por creación y por el bautismo», afirmó y subrayó: «Qué impresionante que es esto, cada ser humano pertenece a Dios; por eso, tengo que tener mucho cuidado de no atropellar a ningún ser humano porque él pertenece a Dios».
El obispo advirtió que no debemos «pisotear la imagen y semejanza de Dios en el prójimo, puesto que dicha condición, nunca se va a borrar porque está como un sello indeleble grabado a fuego en la naturaleza».

 

 

 

 

Reconoció que el término ‘naturaleza’ puede «parecer un concepto metafísico o filosófico abstracto», exhortó a «pedirle al Espíritu Santo la gracia de tomar conciencia de que eso está grabado dentro de nuestro ser, en todo mi ser, en mi caracú» dijo.
«Yo soy pertenencia de Dios. Si nos cae la ficha de que cada ser humano es pertenencia de Dios, eso cambia la vida en la fraternidad universal, eso va a desembocar en la civilización del amor», enfatizó el obispo.
El obispo de Goya recordó que, que la primera orientación pastoral del plan diocesano es «la centralidad de Jesucristo».
En sintonía con el salmo responsorial («Tú eres, Señor, mi herencia. Tú eres mi único bien»), y citando la carta de San Pablo a los Colosenses, remarcó que «fuimos hechos por Él y para Él».

Se refirió al pensamiento de San Agustín, “el corazón humano anda inquieto hasta que no descanse y repose en Dios».
» El Señor, en su infinito amor, no desea una pertenencia por obligación, razón por la cual dotó de libertad al ser humano: Qué lindo es decirle al Señor: gracias por haber grabado en mi corazón que soy propiedad tuya. Quiero ser tuyo, quiero pertenecerte».
Monseñor Canecín explico «La esperanza de lo definitivo hace que actualicemos, que adelantemos aquí en la tierra lo que esperamos. Ya aquí en la tierra vamos anticipando el cielo de alguna manera cuando procuramos la verdad, la justicia, la equidad y todos aquellos valores que son capaces de generar una reality nueva», concluyó, renovando el llamado diocesano a «caminar juntos, en comunión, participación y misión”. –

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