Acompañó al obispo el párroco de San Roque y San Jacinto, padre Boris Escobar Sejas, de la Congregación del Santísimo Redentor.
La celebración reunió a familias que debieron dejar sus viviendas y buscar refugio junto a la ruta, como consecuencia del avance del agua. En ese escenario de incertidumbre y necesidad, la comunidad se congregó para compartir la fe, elevar sus oraciones y renovar la esperanza.
Durante la celebración, los fieles llevaron en procesión las imágenes de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, la Virgen de Itatí y Santa Catalina, en una expresión de devoción y confianza en la protección de Dios y de María.
«Tenemos cosas buenas para dar»
Monseñor Canecín invitó a rezar por los fieles difuntos, con la esperanza puesta en la Resurrección y en la promesa de una tierra nueva. En ese sentido, recordó una expresión del padre Julián Zini: «La vida es una y se hace eternidad».
Exhortó a «confiar en la Palabra de Jesús, que promete su presencia cuando dos o más se reúnen en su nombre» y asegura que el Padre escucha las oraciones de sus hijos.
Pidió al Señor que «vuelva a caminar sobre las aguas y que, si es para su gloria, se detenga el crecimiento del río».
El obispo invitó a los presentes a aprovechar esta circunstancia para ofrecer lo mejor de cada uno en favor de los demás.
Recordó una expresión del papa Francisco: «Si vos ponés lo mejor de vos, vas a ayudar a que ese mundo sea distinto».
«En estas circunstancias, aquí, al borde de la ruta, tenemos cosas buenas para dar. ¡Qué lindo que todos los cristianos de Goya puedan dar de sí en este momento! Que no nos perdamos la oportunidad de dar lo mejor de nosotros para el bien de los hermanos», expresó monseñor Canecín.-+
