Monseñor Canecín estuvo acompañado por el párroco, presbítero Ariel Giménez. Comenzaron a las 16 con la solemne procesión y luego se celebró la misa en el templo ubicado en San Martín y 9 de Julio de Goya.
HOMILÍA
El obispo se inspiró en la oración colecta del día: «Dios nuestro, que por la humillación de tu Hijo levantaste a la humanidad caída; concédenos una santa alegría».
Explicó que la humanidad no podía salvarse por sí misma. Dios la levantó del pecado a través de la entrega de Jesús.
Monseñor Canecín destacó: «La humildad es la llave para levantarse cuando uno tropieza, cae o se siente sumergido en la miseria y el pecado».
Citando a Santa Teresa, dijo «la humildad es caminar en la verdad» y aclaró que «ser humilde no es tener complejos de inferioridad o sentirse inútil. Significa reconocer las propias virtudes y virtudes bellas, pero también aceptar las fragilidades».
Invitó a mirar a Jesús de la Buena Esperanza, patrono de esa comunidad y recordar las palabras de Cristo: «Aprendan de mí, que soy manso y humilde».
Propuso como ejemplo a la Virgen María, quien se definió como la esclava del Señor.
Monseñor Canecin, animó a la comunidad a comprometerse activamente con la Iglesia. Remarcó que todos, desde los niños hasta los adultos mayores, tienen la misión de poner su tiempo, talentos y capacidades para extender el Reino de Dios.-
