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Murió Tilo Escobar, el acordeonista que compuso más de 100 obras chamameceras

Nacido en Palmar Grande, Corrientes, fue compañero inseparable de Blas Martínez Riera. La noticia fue confirmada por su propia familia y posteriormente las redes sociales se hicieron eco de la terrible pérdida para nuestra música del Litoral. El músico, de 76 años, vivía en Buenos Aires. En los últimos meses su salud se vio debilitada y tuvo una recaída.

 

Enseñó los secretos del instrumento, brindando una cantera de innumerables y destacados alumnos.

El acordeonista del chamamé Tilo Escobar murió en la mañana del domingo 2 de julio, después de atravesar una enfermedad terminal.

Comienzos

 

Los inicios en la música fueron gracias a la guitarra con clavijas de palos que su hermano Feliciano Catarata había obtenido en un sorteo. Después incursionó con los acordeonistas de la zona rural aprendiendo unas pocas obras musicales.

 

A los 17 de años se radicó en Buenos Aires y comenzó a trabajar para comprar su primer acordeón. Los primeros pasos fueron con el bandoneonista Ramón Méndez, en reemplazo de Juan Castillo, que lo acompañó en una gira por la zona de Santa Fe y completaban los Hermanos Zamudio.

 

Tras la salida del acordeonista  Jose Barrientos, Tilo Escobar se incorporó al conjunto de Blas Martínez Riera. Comenzó su etapa en el año 1969 y lo acompañó desde el escenario. La justeza y el ensamble de los instrumentos han ganado con el paso de los años innumerables admiradores.

 

Además estuvo al lado del misionero con carácter de profesor enseñando los secretos del instrumento. Tilo recordaba ese tiempo en una entrevista radial: «La Academia Corrientes se formó en el Salón Verdi de la Boca. Por una propuesta del propio Blasito, me dijo que tenía que enseñar.

 

Uno, a medida que enseña, va aprendiendo. Además con todos los chicos me hago amigo y trato de que me tengan confianza. He tenido grandes alumnos como Santiago Ávalos, Emiliano López, Facundo Duarte, entre tantos otros».

 

Después de su salida del conjunto de Blasito el acordeonista palmareño formó su propia agrupación y grabó su primer disco titulado Estilazo correntino, en el año 1987, acompañado de las voces y guitarras de Miguel Giménez y Antonio Arias. Posteriormente registró otros trabajos discográficos con títulos como Rueda de amigos, No me aflojes compañero, Aquí estoy chamameceros, entre tantos otros hasta el último que grabó en 2012, El grande de siempre. Otro de los datos su extensa trayectoria es que participó en distintas grabaciones para los conjuntos de Palomita y Teresita Base, Toto Maidana y Gungo Porá. Estos proyectos los encaraba en pequeños paréntesis de su carrera con Blasito.

 

Identidad propia

 

No tenía problemas en marcar algo fuera de lugar. Tilo Escobar era una voz autorizada y el respeto entre los instrumentistas era gigante, porque era un defensor férreo de nuestra música del litoral.

 

«No me gusta cuando los chicos, que tan bien tocan, empiezan a desfigurar la música, chamamé es chamamé. Soy celoso de esas cosas. Si uno tiene capacidad de tocar bien, que lo haga y que te hierva la sangre cuando uno escucha. Hay que aprovechar cuando se tiene la capacidad como hicieron nuestros mayores. Esa es nuestra música. Ese es el jaiteva».

 

«El músico debe tener un estilo», decía justamente en su obra  Estilazo Correntino, el acordeonista marca su identidad.

 

«Siempre admiré a Fito Ledesma, Faustino Romero, Modesto Barrios, Marcos Zarza, Roque Librado González, Ernesto Montiel». Además reconocía que en los últimos años era difícil de marcarlo. «Es muy difícil lograr un estilo, uno debe tener creaciones y no copiar. A mí me gusta escuchar música cuando identifico un estilo».

 

Tilo Escobar registró más de 100 obras, muchas de ellas inéditas pero con títulos inoxidables que deambulan en la memoria de los acordeonistas. Obras como Sapukay pucú, Mboy tatá, Yaguá correntino y Rueda de amigos, ambos con Blasito Martínez Riera, Picoteando, Medallita Milagrosa con Martín Barrios, por citar algunos.

 

Ha tenido innumerables reconocimientos. En enero del año 2020 fue homenajeado por sus alumnos Santiago Ávalos y Emiliano López, en el marco de la Fiesta Nacional del Chamamé. Tilo en varias palabras agradecía el gesto y recordaba a sus amigos como Santiago Verón, los Hermanos Barrios, Paquito Aranda,  a su vez estandartes del chamamé como Isaco Abitbol, Ernesto Montiel, Tránsito Cocomarola, Roque González. Además de un agradecimiento especial a Coquimarola y Néstor Barrios.

 

Otra fecha fue el 19 de septiembre de 2022, cuando el Senado de la Nación le entregó un reconocimiento como Personalidad Destacada del Chamamé. La Casa de la Provincia de Corrientes también lo homenajeó en diciembre último con otros colegas de la música.

 

Eulogio Tilo Escobar fue un excelente acordeonista nacido el 17 de marzo de 1947 en la localidad de Palmar Grande, provincia de Corrientes, y desde el último domingo su nombre se convirtió en leyenda. Con su partida nos queda el dolor, pero también el legado que como admiradores de su música debemos preservar. «La buena música nunca se apaga, queda ahí y siempre está ahí porque es la raíz. Hay que cuidar las raíces y seguir estudiando».

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