Josué Cañete, oriundo de la ciudad de Esquina, eligió como lema para su ministerio la interpelación evangélica: «¿Quién es mi madre y mis hermanos?». Su formación se llevó a cabo en el Seminario Interdiocesano «La Encarnación», en Resistencia, Chaco.
El rito de ordenación comenzó con el llamado formal realizado por el diácono Hugo Florentín. Acto seguido, el padre Ariel Giménez, en representación del pueblo cristiano, dio fe de la idoneidad del candidato, solicitando oficialmente al obispo su ordenación.
Durante su homilía, Monseñor Canecín calificó el momento actual como un verdadero «kayrós» (tiempo de gracia) eclesial. Vinculó la clausura del Año Jubilar con los desafíos del Sínodo de la Sinodalidad, instando a la diócesis a convertirse en un «laboratorio sinodal» que contagie esperanza.
«La esperanza es la espiritualidad que nos anima y pone en pie, sostiene, guía e impulsa a peregrinar sin desfallecer», expresó el prelado, comparando esta virtud con el eje de una bicicleta que permite avanzar con alegría hacia Dios.
Dirigiéndose directamente al nuevo diácono, el obispo destacó la «apasionante oportunidad» de iniciar su ministerio en este contexto histórico. Citando el magisterio del Papa, Canecín le encomendó una tarea específica:
«Como diácono, asumí el amor a los pobres para despertar y sostener la atención de todos hacia ellos», señaló.
Lo animó a trabajar en las periferias geográficas y existenciales y lo instó a ser un motor en la implementación del Sínodo de la Sinodalidad y del Plan Diocesano de Pastoral.
Finalmente, el obispo puso el ministerio de Josué y los frutos del año jubilar bajo la protección de la Tierna Madre de Itatí, patrona de la Diocesis de Goya, pidiendo que el nuevo diácono trabaje con decisión por una Iglesia «misionera y sinodal». –
