En cargos directivos de instituciones como el INTA hay pocas mujeres en el país. En la región, Ana Slobodzian trabajaba en la Estación Experimental del INTA Corrientes en el área de producción ganadera y tras rendir concurso abierto a la dirección de la EEA Las Breñas, se desempeñó en esa función para 2008. Ella sigue siendo un ejemplo, aunque ya está jubilada.
Como Ana, hubo otras mujeres que habían intentado en Corrientes rendir para cargos directivos. Pero ninguna otra lo había conseguido hasta ahora, que Silvina Luisa Esparza, de profesión ingeniera agrónoma y magíster en Mecanización de Maquinarias para la Agricultura Familiar, se convirtió en la primera mujer en acceder al máximo nivel jerárquico de una unidad experimental en el INTA Corrientes. Hoy a las 10 se hará el acto formal en el que asumirá el cargo, en la Estación Experimental Agropecuaria El Sombrerito.
En ese marco, asistirán autoridades del Ejecutivo provincial, como así también el presidente del INTA Argentina, Mariano Garmendia, para firmar la renovación del convenio marco entre el Gobierno de la Provincia de Corrientes y el INTA. Pero también para poner en funciones de manera pública a Sparza.
«El concurso se abrió en diciembre del año pasado, con muchos pasos institucionales.
Entre los requisitos para inscribirse estaba el de tener un título universitario, al menos 3 años de gestión y preferentemente una maestría. La junta de preselección constata que uno cumpla con esos requisitos y recién entonces se conforma una junta de selección. Dos mujeres nos presentamos esta vez, y finalmente el concurso fue el 21 de septiembre de este año», relató Silvina a República de Corrientes.
Tras deliberaciones y votos, en una exposición de la que también participaron los gremios como veedores del proceso, Sparza pudo presentar su proyecto para la dirección, una propuesta que elaboró con meticulosidad y luego de «entrevistar y relevar las opiniones de mucha gente», relató. En su consulta sobre las necesidades y los puntos en los que la dirección del INTA podría mejorar, Silvina fue al terreno. Preguntó dentro del INTA, a los jefes, personal de apoyo, profesionales. Y por fuera de la entidad a referentes de instituciones como la UNNE, el Conicet, cooperativas, entidades del campo, municipios y sobre todo, productores agropecuarios.
«Quería presentar una buena propuesta de gestión, sobre los desafíos reales a trabajar», aseguró. Y uno de los principales objetivos que se propone a partir de eso es «fortalecer el capital humano. Tenemos gente muy capacitada y talentosa, sobre las cuales muchas veces no sabemos todo su potencial», expresó. Cubrir jefaturas de grupo, ofrecer nuevas oportunidades y también mejorar la comunicación y los lazos con la comunidad son algunos objetivos que Silvina tiene claro para desarrollar su nuevo rol.
«Este año estamos reformulando nuestra cartera de proyectos. Es algo que se hace cada cierto tiempo. Y sabemos que hay muchas demandas y temas emergentes sobre los cuales trabajar. Es un desafío articular esas partes y coordinar la instigación y la extensión, los dos planos en los cuales trabajamos», explicó.
El lunes, feriado nacional, Silvina estaba en la estación experimental que ya dirige. Había ido «a dejar unas cosas», a constatar los turnos de relevo de guardias de seguridad en el establecimiento, y también a ver que todo estuviera preparado para que, a primera hora de ayer, el personal tuviera todo dispuesto para ingresar a las 7 y poder compartir la televisación del partido de la Selección Argentina, un rato antes de salir al campo.
Silvina tiene toda una historia de trabajo en el área de Agricultura Familiar, algo para lo cual también tiene objetivos claros. Entre ellos, menciona abordar el desafío de conseguir la habilitación de salas de procesamiento de alimentos para que los productos derivados de las huertas y granjas puedan tener trazabilidad nacional. «La intención es fortalecer los lazos institucionales con quienes siempre trabajamos para lograr esos desafíos», dijo. Pero también aclaró que tiene propuestas que abarcan todas las áreas, no solo las que ya conoce de primera mano.
Nació en Sáenz Peña, donde sus padres -que se conocieron en la Facultad de Agronomía- se radicaron hasta que ella estuvo en primer grado. Luego, la familia se trasladó a Colonia Soto, a 8 kilómetros de Empedrado, donde todavía vive. Tiene dos hermanas, ambas veterinarias, todos involucrados con la educación agropecuaria. La nueva directora conoce el campo desde adentro y se propone imprimir su huella con un rol de liderazgo y acción, algo que sus compañeros ya conocen y también celebran.
